Fear and Loathing in Las Vegas

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Felicidad

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Hoy cumple años este blog…

 

 

Y yo también…

 

 

Brindemos por ello…

 

El superpoder de viajar entre universos paralelos…

No existe un sólo universo, sino un número infinito de posibilidades que coinciden de manera simultánea y eterna.

 

 

Cada versión concebible de cada ser persiste hacia adelante en una realidad concurrente.

 

 

El tiempo es un gran maestro que eventualmente mata a todos sus estudiantes.

 

Calendarios Antikamnia

La Compañía Química Antikamnia contrató al médico farmacéutico y artista local Louis Crucius para hacer el arte de los calendarios. Crucius dibujó los esqueletos mientras trabajaba en una farmacia. Los calendarios se publicaron a lo largo de 5 años, entre 1897 y 1901.

El analgésico Antikamnia (Contra Dolor) nunca fue patentado debido a que contenía derivados sintéticos del alquitrán los cuales se mezclaban con codeína o quinina provocando una reacción tóxica o envenamiento.

Se comercializó como una “droga orgullosamente ética” y se usaba para tratar dolores de cabeza, fiebre, dolores de estómago, nerviosismo, insomnio y “el blues” (depresión)

Los esqueletos que ilustran los calendarios representan diferentes ocupaciones así como la variedad de medicamentos producidos por la compañía y las enfermedades para las cuales se recomiendan.

Reumatismo Crónico, Fiebres de Malaria, Bronquitis, Neumonía, Tuberculosis, Tifoidea e incluso todas las “Neurosis” causadas por irregularidades en el ciclo menstrual.

Calendario 1899

 

Calendario 1900

Referencias: BibliOdysseyAbeBooks’ Reading Copy

19 Septiembre 2017: ¡Gracias!

 

¡ GRACIAS !

 

Héroes de Verdad

Héroes de 4 Patas

Héroes de Desmadre

Héroes Ilustrados

Héroes Sonrisas

Héroes Gracias

¡ FUERZA MÉXICO !

19 Septiembre 2017: Ayer y Hoy

19 Septiembre 1985

Hace 32 años, un 19 de Septiembre de 1985 para ser exactos, un terremoto originado frente a las costas de Lázaro Cárdenas en el estado de Michoacán sacudió la Ciudad de México dejándome una serie de imágenes y recuerdos que justamente hoy, 32 años después, regresan a mi memoria en forma de un macabro flashback.

Yo tenía 11 años y asistía al colegio por la tarde, mi madre trabajaba en el Hospital Español y cada mañana antes de irse a laborar, me despertaba para tomar el desayuno, pero aquella fría mañana en la ciudad las cosas cambiaron para siempre, la tragedia nos había tomado por sorpresa y la profunda herida que se abrió, dejó brotar tras de si una interminable fila de personas que así tal cual, con sus propias manos desnudas, comenzaron a remover escombros para rescatar a otras tantas personas que tuvieron la desdicha de quedar sepultados.

Esas personas solidarias que nunca dudaron ni un instante en ayudarse mutuamente, aunque fuesen dos perfectos desconocidos, los 14 bebés milagro, esos taxistas y peseros que funcionaron como ambulancias improvisadas, esos jóvenes punks marginados por la sociedad, los cadetes de la Marina corriendo sobre Avenida Juárez, los “Topos” en Tlatelolco, TODAS esas personas desde ese momento y hasta ahora, son la verdadera sangre de mi país mientras el presidente en ese entonces se encontraba “incomunicado” en la residencia oficial y los encargados de la política exterior se daban el lujo de rechazar las primeras muestras de ayuda humanitaria, pobres ingenuos porque no tenían idea de la tragedia que nos acababa de golpear.

19 Septiembre 2017

Lo primero que me viene a la mente, quizás porque es lo primero que recuerdo del 85, es esa violenta sacudida precedida del ruido de cristales estallando, el crujir del concreto y cosas cayendo al piso, por aquel entonces no existía el Sistema de Alerta Sísmica, y ahora, 32 años después, existe pero no se activó debido a que el epicentro, según información oficial del Servicio Sismológico Nacional, se localizó a poco más de 100 kilómetros de distancia de la Ciudad de México, en los límites entre los estados de Morelos y Puebla.

Me duele mucho y hasta resulta un poco irónico que haya tenido que ocurrir otra vez una tragedia, justamente el mismo día, para que de nueva cuenta esa sociedad fragmentada saliera a la calle y los jóvenes como en aquel entonces, fueran de nueva cuenta quienes tomaron las riendas de la organización, dejando una vez más al gobierno con un palmo de narices e incluso en algunos momentos, haciéndolos quedar en un completo ridículo, totalmente rebasados.

De nueva cuenta surgió esa sangre, esos héroes ahora ya no tan anónimos debido a la tecnología y las redes sociales, un joven en silla de ruedas, esa anciana sin zapatos que se presentó en un centro de acopio para donar una bolsa con despensa, ese joven lleno de tatuajes, esa niña de Culiacán que le envió a otra niña su cobija de princesas para que no tuviera miedo, esa pequeña ferretería de barrio que regaló todo su inventario para que los vecinos improvisaran las primeras brigadas de rescate mientras los políticos literalmente salían huyendo de su guarida como ratas en un barco a punto de naufragar.

Espero que esta violenta sacudida nos haya abierto los ojos y que hayamos aprendido la lección, que se siga creando esa conciencia de prevención en los niños y adolescentes, porque ya me convencí de que no se trata de cual México le vamos a dejar a las nuevas generaciones. No, ahora se trata de la generación que le dejaremos a México, y me atrevo a asegurar que el país está en las mejores manos porque quizás hace 32 años fuimos la generación olvidada, pero ahora somos la generación a prueba de terremotos.

¡Fuerza México!

19 Septiembre 2017: Preludio

El moño aquí significa que mi país está de luto, y también que como mexicano, he terminado de perder la poca inocencia y la casi nula credibilidad que alguna vez tuve en el gobierno y en sus instituciones, en los diputados y senadores que dicen representarnos pero que huyeron como ratas enmedio de un naufragio, en la supuestamente renovada y mejorada televisión pública, en los malos mexicanos que se aprovecharon de esta desgracia para asaltar automovilistas atrapados en el tráfico y saquear camiones con toneladas de víveres destinados para los damnificados de las zonas más afectadas en otros estados del país, en los empresarios que obligaron a sus trabajadores a cumplir con la jornada laboral después del terremoto, en las compañías constructoras que por ahorrarse una plata, usaron materiales de pésima calidad para construir esas viviendas que fueron adquiridas con mucho esfuerzo, con la ilusión de tener un patrimonio y que finalmente, se convirtieron en la tumba de sus inquilinos al quedar sepultados bajo los escombros.

Para mi, todos ellos son los que deberían estar muertos.

Hoy 19 de Septiembre de 2017 quizás haya perdido totalmente la inocencia, pero hay algo que me queda muy claro, hay muchísima más gente buena y mi niño interior está más vivo que nunca.

Continuará…

Veneno para las Hadas


 
Veneno para las Hadas – Carlos Enrique Taboada, 1984

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